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El niño de 6 a 8 años


Test sobre la madurez del niño de 6 a 8 años

Consejos para fomentarla

InmaduroSi alguna vez te has preguntado ¿no debería haber superado ya esta etapa?, obsérva a tu hijo y compara su actitud con las pautas de conducta que te indicamos. Sabrás si en efecto, es inmaduro para su edad.

Los niños comparten pautas predecibles en su desarrollo, pero no todos tienen las mismas necesidades, ni presentan las mismas dificultades en su educación. Aunque existen valores promedios, cadaniño es una persona única y su nivel puede variar en distintos aspectos de su desarrollo respecto a su edad. Sin embargo, fijándose en esos valores medios, se puede determinar si presenta o no cierta inmadurez.
Comprueba si es inmaduro
Los principales hitos en el desarrollo del niño se organizan de acuerdo con un calendario que puede sufrir altibajos pero por lo general, tu hijo se comportará de acuerdo con las siguientes pautas.
A los 6 años:
* Juega con otros niños aunque todavía le cuesta ponerse de acuerdo y se enfada con frecuencia. No le gusta perder. Su egocentrismo se suaviza, pero aún está ahí. Utiliza los juguetes de forma más apropiada que hasta ahora.
La imitación y la experimentación siguen siendo su principal modo de aprendizaje. Mantiene el pensamiento mágico.
Tiene continuos cambios de humor. Las rabietas siguen presentes, pero mucho menos que en etapas anteriores.
A los 8 años
* Es capaz de ponerse de acuerdo con otros niños para llevar a cabo un juego y acepta mejor la derrota. Le gusta jugar con sus amigos más que con sus papás.
* Interpreta las cosas desde una perspectiva más realista; su creencia en Papá Noel o el ratoncito Pérez desaparecen. Puede utilizar la lógica para resolver problemas concretos, pero le cuesta mucho la abstracción.
* Maneja mejor sus emociones y es más comedido en sus actos, tolera mejor la frustración. Refunfuña cuando se le pide algo, pero lo hace si se le ha educado para colaborar en el hogar.
A los 10 años
* Su juego, tanto en grupo como en solitario, es más organizado. Tiene intereses y aficiones concretas –deportes, colecciones, ciencia– y se vuelca en ellas.
* Analiza el mundo a través de la lógica y los principios aprendidos. Se interesa por muchas cosas y la lectura pasa a ser una fuente importantísima de aprendizaje.
* Le gusta participar de la vida de los adultos aunque intenta “escaquearse” de las tareas domésticas. Suele ser descuidado y desordenado. Se siente más seguro de sí mismo y más responsable de sus actos.
Cómo fomentar la madurez
Hacer de los hijos personas maduras y autónomas es una tarea de los padres. Tu forma de tratarle tiene mucho que ver con su forma de ser. Demasiadas exigencias o muy pocas, pueden convertir al niño en una persona insegura y dependiente o en alguien egoísta que solo piensa en su propio beneficio. Para lograr una madurez acorde con su edad:
  • Dale responsabilidades que pueda asumir –poner la mesa, recoger su cuarto, cuidar de la mascota– y exígele que las cumpla.
  • Él también necesita libertad. Tiene que ampliarse a medida que la madurez de tu hijo crece –salir un rato con los amigos, ir de campamento, acostarse más tarde– y debe ir acompañada de responsabilidad.
  • Refuerza su autoestima, alabando sus logros y sobretodo su esfuerzo. Y felicítale por sus muestras espontáneas de madurez y responsabilidad.


El niño olvidadizo
Desorden
Cuando un niño olvida sus cosas continuamente, generalmente responde a una falta de responsabilidad. Unos padres demasiado protectores o una educación excesivamente permisiva favorece en los hijos conductas pasivas y de dependencia porque la responsabilidad se aprende en el hogar y para adquirirla es necesario que los padres la fomenten aumentando su independencia
Todo acto tiene sus consecuencias
Para que un niño interiorice la necesidad de cuidar sus pertenencias, debe comprender que cuando algo se rompe o se pierde él es el principal afectado. Si cada vez que Juan vuelve a casa sin algo, su madre le regaña, pero se lo reemplaza sin más, Juan seguirá dejándose sus cosas por ahí. Por el contrario, si Juan sufre las consecuencias de la pérdida, la próxima vez pondrá más interés.
Lo más adecuado es que las consecuencias negativas surjan de la propia falta del objeto perdido. Por ejemplo, si pierde el balón no le compramos otro con el que seguir jugando. Pero esto no siempre es posible; no vamos a dejar que se constipe por haber perdido el gorro o que se retrase en los estudios por perder el libro de lengua. En estos casos, podemos imponer un castigo relacionado como comprar el objeto con el dinero de su hucha o, si se trata de algo caro, dejarle sin paga hasta que abone su parte. Otra posibilidad sería imponerle algún tipo de tarea extra en el hogar o reducir alguno de sus privilegios como quitarle unos días la videoconsola o disminuir el tiempo que puede ver la televisión.
Por supuesto, es importante mostrarle que ser responsable también tiene sus consecuencias positivas: a mayor responsabilidad mayores privilegios y más libertad.
Puro despiste
Quizás estás pensando que tu hijo es muy responsable, pero aún así pierde las cosas. Con niños muy despistados también podemos aplicar la estrategia ya señalada pero habrá que trabajar para evitar estos olvidos. Una buena manera es elaborar guiones que le ayuden a recordar.
Se trata de elaborar pequeñas historias que le sirven para recordar: “Antes de ponerme el abrigo compruebo que llevo todo en la mochila –estuche, cuadernos, libros-. Y antes de salir del cole compruebo que llevo todo puesto –jersey, gorra-“.
Para ayudar al niño a poner en práctica estos esquemas, hay que empezar por aplicarlos en casa. En una primera fase, le damos instrucciones concretas: “Antes de ponerte el abrigo vamos a comprobar qué llevas en la mochila… Ahora que hemos visto que está todo, antes de salir de casa vamos a repasar qué llevas puesto…”. A medida que el niño va aprendiendo, hay que reducir el número de indicaciones –has comprobado que tienes todo lo que necesitas- hasta eliminarlas por completo. Así se establece una rutina diaria que favorece la atención del niño. Para reforzar el proceso, háblale de sus avances. También puedes darle algún premio que haga referencia directa a sus logros –"como has cuidado tan bien tus cosas y no has perdido nada en toda la semana, te voy a comprar un cuaderno con la portada que más te guste".

El niño inseguro

Ayúdale a recobrar la confianza

Un comportamiento muy retraído suele ocultar inseguridad y sentimientos de inferioridad, por eso conviene buscar las causas y estimularle para que consiga confiar en sí mismo.

niño retraido
La extroversión o la introversión van con la personalidad, pero también se puede aprender a comportarse de forma más abierta. Aunque un niño introvertido siempre preferirá actividades solitarias o con pocos amigos, no tiene por qué tratarse de una persona tímida ni retraída. Por el contrario, un niño extrovertido, puede mostrarse cohibido cuando no se siente seguro. En líneas generales, un comportamiento muy retraído muestra falta de confianza en uno mismo.
¿Qué lleva a un niño normal a retraerse? El miedo al fracaso. Cuando un niño se siente poco habilidoso en determinada materia –relaciones sociales, estudios, deporte– suele anticipar el fracaso, lo que le lleva a evitar la actividad relacionada, ya que a nadie le gusta fracasar en lo que intenta. El niño se vuelva retraído en determinadas situaciones. Cuando los sentimientos de inferioridad son generalizados, puede mostrarse retraído en todos o muchos aspectos de su vida.

Estrategias para devolverle la confianza
Es importante que los padres ayuden a su hijo a romper esa forma de pensamiento, por un lado aumentando su autoestima y, por otro, mostrándole las ventajas de comportarse de forma más activa.
• Dale responsabilidades acordes con su edad y capacidades. Pedirle poco favorece la creencia de “yo no valgo, ya que mis padres no confían en mí” y exigirle demasiado supone que, con frecuencia, se encuentre con el fracaso, lo que refuerza su tesis de persona poco válida.
• Alaba sus logros. Nunca hay que dar por sentado que nuestro hijo sabe lo orgullosos que estamos de él o lo bien que nos parecen sus logros. También resulta positivo para su autoestima hablar positivamente de él a terceros cuando nos está escuchando.
• Quitando importancia a los fracasos. Así estará motivado a seguir y no rendirse.
• Enséñale el autorefuerzo. Los pensamientos positivos sobre uno mismo son importantísimos. Una manera de enseñarle a tener este tipo de pensamientos es autoreforzándote a ti misma en voz alta con comentarios como “que bien he trabajado hoy”, “que rica me ha salido esta tarta” o “estoy contenta porque cada vez manejo mejor el ordenador”.




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