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Los hijos acaparadores

Por: Laura Aguilar Ramírez

En nuestra sociedad se dan muchas clases de familia, desgraciadamente cada vez existen más familias irregulares formadas por retazos de otros matrimonios o uniones y son como intentos por restaurar una pieza de artesanía, rota.

El matrimonio se da entre un hombre y una mujer y es para toda la vida. Muchas personas no son capaces de llevar una unión así y terminan uniéndose con otra persona igual a ellos (que no ha sido capaz de sobrellevar una unión anterior)

Hasta ahí no hay tanto problema, si pensamos en personas sin hijos. Pero la mayoría de éstas uniones son entre personas que tienen hijos cada una por su lado y muchas procrean hijos mutuos.

Suena tal vez cruel el título de mi post, pero es cierto.

¿Cuáles son los hijos acaparadores? Aquellos que viven con el padre o la madre separados. Los afortunados.
Los otros, se quedan sin uno de sus padres; son los desafortunados.

Nosotras, mi hermana y yo, fuimos las desafortunadas. Cuando mi papá y mi mamá se separaron, nos quedamos sin ninguno, nos cuidó mi abuelita y ella fué nuestra madre.
Mi papá se unió a otra mujer que tenía ya una bebé y con la cual tuvo 3 hijos más. Ellos eran los afortuandos; tenían a su mamá y a nuestro papá todo el tiempo.
Mis hermanos no nos aceptaban. Cuando llegábamos de visita nos rechazaban, sobre todo la que no era su hija. No nos hablaban, no jugaban con nosotros, nos buscaban pleito o nos hacían cosas cuando su mamá no nos veía.

A mi hermana y a mí nos dolía, pero ya estábamos acostumbradas a no tener papá en casa. Nunca lo tuvimos. Siempre estaba de viaje ya que era marinero, oficio que dejó cuando se separó de mi mamá (para poder por lo menos estar al pendiente de nosotras) Entró a trabajar como chofer y vivía de tiempo completo con su mujer y sus hijos.

Ellos fueron los afortunados al tener a nuestro padre y a su mamá. Y fueron muy egoístas al no querer compartir con nosotros en las pocas ocasiones en que los visitábamos. Y como dice Jesús: "aquél que quiera conservar su vida, la perderá", ellos terminaron perdiendo a mi papá, ya que por no aceptarnos, su mamá y mi papá terminaron separándose.

Conosco otro caso igual: Mi tío y su primer mujer se separaron. Sus hijos lo visitaban en casa de mi abuelita, se pasaban temporadas con ellos. Después de un tiempo, él se unió a otra mujer que tenía una hija pequeña y tuvieron otra hija.
Empezaron a ser rechazados tanto por la mujer como por su hija hasta que terminaron por ya no ir a ver a su papá. El los buscaba, pero ellos ya no iban a su casa.

Esto definitivamente es responsabilidad de la pareja, pero sobre todo de la mujer. Tanto mi papá como mi tío, trabajaban y sus mujeres se quedaban en casa. Ellas como personas mayores eran las encargadas de fomentar las buenas relaciones entre los hijos de sus parejas....y no lo hicieron.
Y en el pecado han llevado la penitencia: mi papá terminó separándose de su mujer por los constantes pleitos entre ellos y porque se daba cuenta de que ésos pleitos eran porque no nos aceptaba. ¿Cómo podía seguir queriendo a alguien tan inhumano que rechazaba a sus hijas?

Mi tío sigue con su mujer, pero no tienen una relación de esposos. Ella perdió a un buen hombre y terminó perdiendo a una de sus hijas, ya que se fué a Estados unidos. Vive con mi tío y diario la visita su hija y sus dos nietos.
Pero no se da cuenta, o mejor dicho, no quiere darse cuenta del dolor de su pareja al no poder recibir en su casa a sus hijos, al no poder recibir en su casa a sus otros nietos, al tener que ver a sus hijos como un ladrón: a escondidas.

Sé que las relaciones en el matrimonio no son fáciles, pero también sé que ningún esfuerzo es en vano por mantenerlo.

Soy hija de una pareja separada, he sufrido los desprecios de mis medios hermanos cuando niña y aún ahora (¡¡qié horrible expresión!!! Los hermanos son hermanos, no hay medios hermanos), he visto a mi papá sufrir por ello, los he visto sufrir lo mismo que nosotras, ya que su mamá volvió a unirse a otro hombre con el que tuvo un hijo más.
Los he buscado como hermana, como hijos de mi papá, como hijos de su mamá a la que llegué a querer.

Y aún no entienden. Nos siguen culpando a nosotras y a mi abue de la separación de su mamá y mi papá, cuando la responsable de la separación fué mayormente su mamá al no saber fomentar en ellos el amor hacia nosotras.

Así sucede con aquellos que son afortunados en la vida y no saben agradecer a Dios lo que les da y no saben compartirlo con otros. Terminan perdiendo mucho y culpando a todos; cuando pueden dedicarse a conservar lo que tienen, a valorarlo, a gozarlo y a compartirlo.
Yo sigo orando porque terminen por oir la voz que toca a su puerta.
http://webcatolicodejavier.org/abretucorazon.jpgAlineación al centro

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